
Era 2001 (perdón, ni 97 ni 98) , recuerdo haber cruzado el
Teatro Mágico de la Memoria camino a la Maternidad Nacional a visitar a la hija recién nacida de una amiga. Al costado de la fuente había un montículo con una placa de mármol negra, cubierta por tierra. Tras quitarle la tierra, ví que tenía una inscripción que el tiempo había borrado haciéndola ilegible. A la noche, con mi hija y mi amiga Eugenia fuimos a comer a McDonnalds frente a la plaza Colón. Le conté a Euge lo que había sucedido en la tarde y le pedí que fuéramos hasta la piedra negra a leer qué decía. Cuál no sería mi sorpresa al llegar y no encontrar ni montículo, ni piedra alguna. Le juré que ahí estaba, y sé que ella me creyó.
Esa noche tuve un sueño. En el sueño ví la piedra y pude leer la inscripción. Decía: "Lo bello es justo".
No sé por qué hoy, al igual que el
blog de Al, este post está dedicado "a la memoria de los elefantes".