Pero, volvamos al sueño: el lugar en que los diarios se juntan con las botellas, es el patio de nuestra vivienda. Ahí, donde arrojamos los trastos y apilamos las "cosas que nos van a servir más tarde". Es el lugar donde todas las campañas de gobierno nos piden que limpiemos ahora.
Hay una vieja máxima que dice "No hay nada más viejo que el diario de ayer". Y ese es el lugar de los diarios de ayer. Pero Roitberg, pausadamente, con un estilo tranquilo y pulido que me hizo acordar a Martín Pells, habló de los diarios de hoy. Es decir, del vivo permanente, de los diarios on line. Habló especialmente de los periodistas digitales, es decir, de los periodistas. Y lo más importante de todo, habló de la pasión por el periodismo, es decir, de la pasión.
Roitberg acomodó las botellas. Apiló los diarios viejos. Nos dejó en la mente un espacio en limpio. Creo que es desde ese espacio donde los periodistas podemos comenzar a contar historias. Y dejar de escribir textos.
