
Hace poco menos de seis meses, nació la idea de formar una
red de bloguers solidarios que, graciosamente,
Xavi nombró como "Magos Sin Fronteras". Como toda idea madura siempre en el mundo invisible antes de hacerse presente en el mundo material, nuestra idea hizo un viaje y se coló en el sueño de varios soñadores. La bisagra de la inspiración llegó desde Tanzania, con la próxima y no lejana
escuela que el
"ejército TMT" ayudará a construir en un pueblo de África.
Fue entonces que, aquí en Córdoba, a miles de kilómetros de Barcelona y de Machame,
Ceci me dijo las palabras mágicas: "hagamos algo". Imaginamos entonces una movida para reunir cosas para la incipiente escuelita, como la primera acción de esta red que aún no tiene nombre, pero sí tiene destino.
A lo largo de mi vida he visto buenas ideas naufragar por los personalismos, las disputas, los recelos y la búsqueda de las "cinco patas al gato". Por eso es que en este momento en que tanto deseo que algo se haga cierto, cierro los ojos y confío en ese maravilloso
gato y su experiencia, tanto en el periodismo como en el mundo de los blogs, para ayudarme a guiar este barquito que acaba de romper cadenas.