viernes 29 de febrero de 2008

Ver


Me lastiman sus ojos
que no piden nada.

jueves 28 de febrero de 2008

El juego de la silla

“La mesa era grande, pero los tres invitados estaban apiñados en un rincón
y cuando vieron a Alicia que se acercaba, empezaron a gritar:
- No hay lugar! No hay lugar!”

Lewis Carroll
De niña, en todos los cumpleaños se jugaba el juego de la silla vacía. Un conjunto de sillas apoyadas sobre su respaldo unas con otras en círculo, alrededor de las cuales corríamos al son de música, hasta que la música se detenía y teníamos que sentarnos todos. Siempre faltaba un lugar y el que quedaba fuera, debía retirarse del juego. Entonces, se sacaba una silla, para que siempre faltara un lugar y así seguía el juego, hasta que sólo quedaba un ganador. Como buen bicho raro, siempre trataba de correr lo más lentamente posible para calcular el momento exacto en que la música se detuviera y así…quedar afuera en la primera tanda. Prefería observar desde una silla “fuera de juego” cómo los demás corrían alrededor de las sillas, me aburría enormemente ese juego porque sabía que de antemano faltaba una silla y me parecía una idiotez de parte de mis pares saberlo y continuar bailando. Como siempre, las personas mayores no me entendían y pretendían por todos los medios convencerme de intentar de nuevo, creyendo que lo mío era la imagen de la frustración. Y lo frustrante era tener que “hacerlo de nuevo” sólo para que los grandes quedaran satisfechos, imaginando por dentro que la “pobre chiquita” era una “pobre perdedora”, pero que aún conservaba el valor de seguir intentando.
En esta etapa de mi vida, todos se han ido y las sillas están vacías. Todas. Podría sentarme en cualquier lugar, porque sillas sobran y amigos faltan. Curiosamente, me encuentro mirando nuevamente desde el “fuera de juego” esa imagen, sintiendo exactamente lo mismo que en la infancia. Las reglas de los juegos no están hechas por los jugadores. Todos quieren que me siente. Pero no me sentaré. Ese es mi poder: seguiré peleando por una silla para cada uno.

* (Nata: creo que esta vez soné muy Chris Stevens)

martes 26 de febrero de 2008

El secreto de la flor de oro


Carl Jung dedicó su vida entera a comprender, entre otros aspectos, la estructura de poder del sueño: el sueño “hace navegar” por el inconsciente humano la idea de lo colectivo en el cual descansan las figuras arquetípicas ancestrales que le otorgan al ser humano su ser. Estudió el proceso de individuación a partir de los arquetipos culturales, entendió ese proceso desde la alquimia psicológica y a la alquimia como el arte sagrado de los pueblos sabios. Rescató para la cultura aquello que los hombres llamaron “magia” y que no pudo ser sustituído por la “ciencia”, ya que aquello que conocemos como la antigua “magia” no es otra cosa que la Magna Ciencia, la sabiduría antigua que sólo pudo ser transmitida a través de símbolos.
Su aporte más conocido en el campo de la Psicología fue el concepto del inconsciente colectivo. Sin embargo, muy poco se dice de su maravilloso método, la “imaginación activa”, ese proceso único que utiliza el material inconsciente como un lugar de privilegio para el encuentro con el “sí mismo”. Estos procesos psicológicos, que Jung llamó alquímicos, fueron definidos a partir de un lenguaje puro, el lenguaje simbólico, el único lenguaje que reconoce lo inconsciente y que la consciencia no puede explicar si no ha accedido a ella merced este proceso singular.
Magia de Córdoba intentó en este tiempo jugar con ambas cosas: por una parte, con el inconsciente colectivo de la ciudad cuyos símbolos descansan en cada objeto que nos rodea y a los cuales rescatamos, resignificamos o comprendemos desde nuestro equipaje cultural. Por otra parte, con el proceso de individuación propio, por el cual nunca sabré si la que habla es la ciudad o mi propia voz, escondida entre tanto follaje de palabras, pegándome a lo urbano como quien busca compañía en ese todo cálido al que llamaría “paraíso” si no fuera porque a veces me hace llorar. Les aseguro que no es sencillo enfrentarse a diario a los sueños propios, a los propios símbolos, al material afectivo que accede sin querer, a la posibilidad de estar mezclando en esta alquimia, aquella que soy con aquella que la ciudad es y no saber a veces dónde termina, si es mi brazo o una avenida por la que pasan a mano y contramano todas las personas que me rodean.

“Pero lo que hemos superado son sólo los fantasmas de las palabras, no los hechos psíquicos que fueran responsables del nacimiento de los dioses. Estamos todavía exactamente tan poseídos por nuestros contenidos anímicos autónomos como si éstos fueran dioses. Ahora se los llama fobias, obsesiones, brevemente, síntomas neuróticos. Los dioses han pasado a ser enfermedades, y Zeus no rige más el Olimpo, sino el plexus solaris y ocasiona curiosidades para la consulta médica, o perturba el cerebro de políticos y periodistas quienes, involuntariamente, desencadenan epidemias psíquicas.”

lunes 25 de febrero de 2008

Guerra fría

Nos daban vino. Y espadas.
Nos decían que estaba bien la guerra.
Y que la guerra es como el amor.
Nos daban frío.
Y nos fuimos entibiando.
El amor no es como la guerra.
La guerra fría.

domingo 24 de febrero de 2008

Esperanza



"La esperanza es esa cosa con plumas"

Emily Dickinson

sábado 23 de febrero de 2008

Alicia en tiempo real

Abrió la puerta con su llave maestra
y del otro lado de la realidad
la realidad era ésta.

viernes 22 de febrero de 2008

Puñalada literaria

Le "cortó el rostro".
"No escribas más cosas que lastimen".
Por eso ella supo que la palabra
es el puñal de un libro.

jueves 21 de febrero de 2008

Conquistador


Lo lograrás

miércoles 20 de febrero de 2008

Telam-entable

Una vez le preguntaron en un reportaje al escritor Antonio Gala si le habían dado alguna vez gato por liebre. Y él dijo que sí. Le preguntaron entonces si alguna vez en la vida le había tocado liebre. Y él dijo “Sí, pero por gato”. A Elena le tocó, “telam-entablemente”comprender lo del gato por liebre. Repicando, Chatrán explicó lo de liebre por gato, que para eso entiende del tema. La agencia de noticias alegará "error" o "efecto colateral"?

martes 19 de febrero de 2008

Iud

Mi abuela Adela vivió en Capilla del Monte hasta que murió hace más de diez años. Todas las vacaciones de mi infancia transcurrieron en el pueblo, donde continuaron viviendo mis primos hasta que se casaron y se desparramaron por el mundo. El cerro Uritorco ha sido desde siempre un refugio para mis ojos cansados de contemplar milagros. Hoy, que soy sólo un punto en el plano, necesitaba dos cosas: primero, ver desde arriba, como si estuviera nuevamente en la cima y segundo, entender mis propias incoherencias.
Recordé entonces que los bomberos de Capilla nunca tenían suficiente dinero, así que organizaban sorteos de premios para reunir fondos. A mi abuela le vendieron un número. Después, se olvidaron del premio. “Le vamos a decir la verdad, doña Adela. No tenemos premio. Pero usted se hubiera negado a colaborar si le decíamos que no había premio”. Mi abuela siguió comprándoles un número de sorteo todos los años hasta que murió, sabiendo que no había premio. Hacía cosas ilógicas ella. Porque le interesaba más la verdad que la lógica. A la lógica no le interesa que las cosas sean verdaderas, sino que sean coherentes.
Hoy, que soy sólo un punto en el plano, me siento feliz por mis incoherentes palabras, mis incoherentes sentimientos, mis incoherentes fotografías de una ciudad en un blog dedicado a otra, mis incoherentes creencias que repasaron todas las culturas del mundo. Hoy soy sólo un punto, pero ese punto es el que me rescata.

lunes 18 de febrero de 2008

Arbol de la vida

si no hago algo con mi dolor si no hago algo con mi infinito dolor de manos quietas sobre el regazo sobre mis piernas que no quieren andar y que por esa agonía del detenimiento se han quedado tiesas de esperar las luces de lo inventado por otros antes que yo que no sé qué hacer con mi dolor entredormido entrelazado entre las sábanas de mi quietud de mi nada de mis ojos de si puedo o no puedo hacer algo con mi dolor que se arremanga de una vez en el sueño y sueña el árbol

domingo 17 de febrero de 2008

Rainbowarrior

Palabras no quiero.
Quiero labios como los tuyos

sábado 16 de febrero de 2008

Monstruo

Uno cumple la tarea de denostar al monstruo
y, a la vez, darle ánimo superlativo.
Dejamos pasar el tiempo.
Dejamos pasar el colectivo.
(Y la oportunidad de mantener la cordura
lo que dura el pasaporte.)
Foto: Fer Boschetti

miércoles 13 de febrero de 2008

Madame Butterfly



Recuérdame:

Que la mariposa intuye desde su oruga.

Que el viento oye como los muros
y habla en secreto en la lengua del pájaro.

Que la tierra hace raíces en los árboles.

Que los ríos van siempre al mar,
como los hombres.

Por eso, cuando el mar cierre sus ojos
por favor,
recuérdame.

lunes 11 de febrero de 2008

Blancanieves


"-Ok, pero cómo haremos para caber los ocho?"

sábado 9 de febrero de 2008

Dreamers


Tarde con lluvia, navegando por ahí, encontré el blog de Leo Prieto, desarrollador web y especialista en tecnología, quien muestra hoy su "vicio" en FayerWayer. Me vino a la mente un gran recuerdo: en el año 2000 viajé a Santiago de Chile a ver a mi hermano Diego, quien por ese entonces trabajaba en el ImageMaker Studios de Leo. En oportunidad de visitar las oficinas de la empresa, mis ojos se clavaron en un organigrama en la pared, hecho completamente de círculos. No era un simple y sencillo organigrama, era más bien una declaración de principios realizada con cuidada poesía empresaria. No se especificaban cargos, sino roles, con nombres simples y bellos. Existía un grupo conformado por los “thinkers” dedicados a la administración, los “builders” o ingenieros y la categoría de los “dreamers”, los creativos de ImageMaker.

Quienes comprenden la tarea de “crear imágenes”, saben que se necesita seriamente de buenos “soñadores”. Pero además, que las imágenes creadas nos devuelven nuevos sueños. Fue una alegría recibir el rápido mail de Leo para refrescar mi memoria sobre ese “organigrama de burbujas” que supo inspirarme palabras de este lado de la Cordillera de los Andes.
Las casualidades no existen: Diego trabaja hoy en TMTFactory, haciendo realidad los sueños de otros. Me pregunto qué resortes mágicos hacen que Leo, Diego y Xavi trabajen esta materia espesa, blanda, circular, de los sueños humanos en distintas partes de este mundo. Me pregunto cómo es el corazón de los dreamers del mundo. Me pregunto si los sueños no son el verdadero mundo. El árbol del cual nace ese misterio que llamamos realidad.

jueves 7 de febrero de 2008

Arbol de Cheshire


Alicia esconde el Gato de Cheshire en un árbol invisible

martes 5 de febrero de 2008

San Loser

Me ví en la imperiosa necesidad de abandonar mis “vacaciones de blog” para hablar del próximo San Valentín, la celebración del 14 de febrero que promete un Día para los Enamorados. En realidad, el término debería ser algo más amplio, ya que el día debería festejar el amor, aunque no sea necesariamente correspondido. Pertenezco, por “antonomagia”, a esa clase de personas que se enamora de aquella que no. Pero como también soy una guerrera del Apocalipsis, además, le meto fichas, es decir, apuesto a ese sentimiento unilateral como si fuera a cambiar el mundo haciéndolo girar a la inversa como Superman. Bien, para todos los maravillosos perdedores, va mi San Loser, el santo patrono de:

El cero a la izquierda
Las calles de un solo sentido.
Los callejones sin salida.
Las monedas de una sola cara.
Las monedas de dos caras iguales.
El boomerang que solamente va.
Los vuelos de Aerolíneas Argentinas.(verás: solamente van!)
Los panqueques que se pegan en el techo.
Los panqueques que bajaron del techo, pero tarde.
Las medias naranjas (donde dice “medias” debe leerse “calcetines”)
La película Armaggedon
El Finis Terrae.

San Loser se festeja el mismo 14 de febrero, para sentirse peor, como corresponde. En San Loser, en lugar de ver a Cupido arrojando amorosas flechas, imagina una horda de enanos salvajes corriéndote con garrotes (y ya que mencioné a los enanos, imagina más). En San Loser no recibes una tarjeta roja con forma de corazón, sino tal vez sólo una tarjeta roja, es decir, estás expulsado y no puedes jugar el próximo partido. En San Loser apuestas a la “ruleta rosa”: apoyas una flor sobre tu sien y…disparas!. Je, no te pasará nada, como buen loser. Qué creías?.