Me ví en la imperiosa necesidad de abandonar mis “vacaciones de blog” para hablar del próximo San Valentín, la celebración del 14 de febrero que promete un Día para los Enamorados. En realidad, el término debería ser algo más amplio, ya que el día debería festejar el amor, aunque no sea necesariamente correspondido. Pertenezco, por “antonomagia”, a esa clase de personas que se enamora de aquella que no. Pero como también soy una guerrera del Apocalipsis, además, le meto fichas, es decir, apuesto a ese sentimiento unilateral como si fuera a cambiar el mundo haciéndolo girar a la inversa como Superman. Bien, para todos los maravillosos perdedores, va mi San Loser, el santo patrono de:
El cero a la izquierda
Las calles de un solo sentido.
Los callejones sin salida.
Las monedas de una sola cara.
Las monedas de dos caras iguales.
El boomerang que solamente va.
Los vuelos de Aerolíneas Argentinas.(verás: solamente van!)
Los panqueques que se pegan en el techo.
Los panqueques que bajaron del techo, pero tarde.
Las medias naranjas (donde dice “medias” debe leerse “calcetines”)
La película Armaggedon
El Finis Terrae.
San Loser se festeja el mismo 14 de febrero, para sentirse peor, como corresponde. En San Loser, en lugar de ver a Cupido arrojando amorosas flechas, imagina una horda de enanos salvajes corriéndote con garrotes (y ya que mencioné a los enanos, imagina más). En San Loser no recibes una tarjeta roja con forma de corazón, sino tal vez sólo una tarjeta roja, es decir, estás expulsado y no puedes jugar el próximo partido. En San Loser apuestas a la “ruleta rosa”: apoyas una flor sobre tu sien y…disparas!. Je, no te pasará nada, como buen loser. Qué creías?.