lunes, 11 de agosto de 2008

Que nada


A veces siento que me ahogo
en dos brazadas
dos largos.
Que respirar es un puente
por donde cruzar de lado a lado
por lo oscuro.
No narrado
Intacto.

A veces siento.
Y eso es todo.
Es un sentir que no.
Que “nada”.
Foto: Fer Boschetti

9 comentarios:

rama dijo...

Cuando el agua llega hasta el cuello y no hay un hombro, que tal ves estuvo en una antigua sudestada, hay que tratar de flotar y bracear para que no quede nada!.
Saludos.

claudia paredes dijo...

Es cierto, Rama. Hay que nadar a pesar de todo.

al dijo...

Me pregunto por qué no habrá más deportes con una modalidad de espalda.

(Claudia, gracias por el enlace, una vez más. Aunque nunca es mal día para DEJAR de fumar.) ;-)

claudia paredes dijo...

Por ejemplo, lanzar la jabalina de espaldas y que caiga donde le de la gana...(uy).

El link es inevitable, pero es tu mérito, no el mío. ;)

Fabian Tavella dijo...

soy de los que cuando está en el agua, nada, y el que nada no se ahoga. Pero tal vez sea necesario veverse el azul de vez en cuando para mezclarse y no siempre deslizarnos. ¡yo invito el curazao!

Pame... dijo...

a veces... a veces pasa...
y si pasa... que por lo menos deje algo...
siento... estos días siento y siento... tanto!...
quizás demasiado...
¿se puede medir?

claudia paredes dijo...

Fabi: el que nada, no se ahoga, efectivamente.

Pame: no. No se puede medir.

Emma dijo...

Yo fui testigo. Una pena lo que quedó del Natatorio.

Siguiendo la línea de Rama, no hay que dejar de nadar, de moverse, como el cuento ese de las ranitas y la crema. Lo conocés?

Me gustaron las lindas palabras de Boschetti.

claudia paredes dijo...

Me encanta ese cuento, Emma. (las palabras son mías...la foto es de Fernando. No sé si tiene importancia, pero estaba bueno que lo supieras)