domingo, 27 de abril de 2008

El límite

Como supo decir Alberto Melucci, investigador, profesor de Sociología Cultural y Psicología Clínica en la Universidad de Milán, un límite “representa confinación, frontera, separación, por tanto, también significa reconocimiento del otro, el diferente, el irreductible. El encuentro con la alteridad es una experiencia que nos somete a una prueba. De ella nace la tentación de reducir la diferencia por medio de la fuerza, pero también puede generar el desafío de la comunicación como emprendimiento siempre renovado”.
He encontrado mi límite. De todos las fronteras que se pueden respetar o sortear, existe una, enorme, que no puede traspasarse si no es por el otro, el inexpugnable sitio que Melucci conocía bien: el silencio.

8 comentarios:

ariadna dijo...

ui, no se me ocurre cómo dejar un comentario en silencio... (






)

claudia paredes dijo...

Creo que estuvo muy bien así!

Anónimo dijo...

ufa escribi temprano y parece que no llego... decia algo asi como que es increible como tan imponentes rejas tratan de limitar algo, muy opuesto a la funcion de las antenas de adentro.

Juan P.

KAT dijo...

Creo que el lugar donde habita el silencio no tiene límites...

claudia paredes dijo...

Asì es. Paradoja

claudia paredes dijo...

Creo que esa es la primera función del silencio. ;)

Nataly dijo...

Hay que saber muy bien cuando estar en "Silencio"... a veces resulta muy positivo pero en otras ocasiones se pueden perder muchas cosas!

claudia paredes dijo...

Resuenan tus palabras, Nataly. Como el eco.