lunes, 14 de enero de 2008

Hermano Oso

Cuando era niña aprendí que el mundo era redondo, pero estaba dividido en líneas rectas que se llamaban meridianos y paralelos. Recién a los treinta trataría de comprender la idea loca de la cuadratura del círculo y pasaría ratos enteros pensando cómo las cosas rectas podían ser redondas y viceversa. Por ende, desde niña supe que si iba demasiado al norte terminaría al sur, pero el asunto nunca me tranquilizó, puesto que para permanecer siempre en el norte se necesita algo más que una brújula, se necesita sentido del equilibrio. Bien, la cosa es ésta: con temperaturas que han rondado los 40 grados en mi ciudad, me encontré con el Oso Polar del Ártico que alguna vez quiso ser antártico. Si alguien le hubiese explicado al Hermano Oso que marchando siempre al norte llegaría al sur, se hubiera sentido menos solo que hoy. Acostumbrada como estoy a mimar a seres fríos, lo acaricié muchas veces, pero siguió concentrado en lo suyo. Odio el pescado que no se comparte.

4 comentarios:

ariadna dijo...

es que seguir manteniendo la compostura como oso polar a 40º requiere mucha concentración... no te enfades con el oso, anda!

claudia paredes dijo...

Jaja, concederé esta disculpa al oso!

al dijo...

Es un oso bipolar.

claudia paredes dijo...

....!!!!!! (juaaaa,qué preciso)