domingo, 27 de enero de 2008

El discurso de los duendes

Señores,
dijo el duende,
este es el discurso de la fantasía.
Ya no se enamoran los cipreses
y las frutas no maduran en las ramas.
No salimos ya de madrugada
ni salimos.
Advierto con mi pena que el tiempo pasa
mientras no hay más que hacer
por los humanos.
Allí, bajo las piedras, ayunamos
por ustedes. Vuestros hijos
llevan hijos de los nuestros
en sus bolsillos.
Y los pintan en sus cuadernos
y en sus sueños
a la espera de salir de su inercia
dejándolos ir a cualquier parte
donde les haga callos la decencia
antes de que tarde
sea más tarde
todavía.
Duendes son sus ojos quietos
ante el asombro de la guerra y la memoria.
Los duendes de sus ojos verán la historia
aún antes de nacidos.
Mañana nos vendrán a pedir cuentas
los duendes de sus ojos
malheridos.

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