lunes 31 de diciembre de 2007

Espejo de Galadriel

Escondite,
universo,
espejo de todo
y también
sueño.

domingo 30 de diciembre de 2007

Grandes Paredes

No podría comenzar un año nuevo sin hacer justicia a mi apellido y hablar de la energía poderosa para construir que heredaron todos mis hermanos. Por la mezcla interesante de opuestos tan remotamente opuestos, como la sangre de mi padre, que llegó desde Bolivia con ancestros indios (y guerreros) y la de mi madre, blanca casi transparente, descendiente de franceses y catalanes (y guerreros, je). Nunca se pusieron de acuerdo en la más mínima cosa, excepto las cinco veces (supongo) que resultaron en cinco vástagos.
La primera de esas coincidencias, Patricia, heredó el aspecto menos intelectual de la sangre original, puro impulso y puro corazón. Patricia es mi confidente. Patricia nunca entiende nada con la razón, pero es la primera en comprender quién tiene hambre, sed o quién necesita abrigo o abrazos. Por eso es maestra jardinera en escuelas urbano-marginales, donde la adoran. Para explicar ese don de amor por los niños, recuerdo de ella regresar del entierro de su primera hijita y con ternura a prueba de balas, lavar a mano en ese mismo instante la ropa de su bebé, diciéndo ante mi mirada azorada "otros pueden necesitarla".
La segunda coincidencia, David, desarrolló la capacidad de amar el mundo, y con esto digo el hombre y la naturaleza. David es trabajador social en APADIM, donde también lo adoran. David fue siempre mi brazo protector. Mucho antes que tomara a Los Gigantes y el andinismo como su segunda casa, David me enseñó a recorrer la distancia que separa lo que quiero de lo que puedo hacer. De él aprendí esa vocación de salir, mochila y cámara en mano, hacia ninguna parte, quizás rememorando nuestros paseos juntos por las montañas de Córdoba que hacíamos en nuestra adolescencia y que hoy son viajes por las calles de la ciudad.
La tercera coincidencia fui yo y la cuarta mi hermano Diego, de quien ya he hablado anteriormente.
La quinta, como si del quinto elemento pudiera decir algo, fue Lucas. Tal como su venida y nacimiento, Lucas será para mí siempre una sorpresa, así como sorprendió a mis padres ingresando a la Escuela de Policía, donde hoy es instructor. Las mejores cosas de Lucas no las puedo contar, por respeto a la prudencia que exige su trabajo, pero de él lo que más recuerdo es haber aprendido a andar en triciclo antes que a caminar. Y todo lo que hace es así: aprende más rápidamente lo difícil que lo fácil y de allí que sea algo así como un pequeño genio.
No es sencillo hablar de quienes están más próximos a uno. Lo acabo de comprobar. Que valga solamente como un homenaje chiquito a la dualidad de mi sangre, que hace que pelee conmigo misma todo el tiempo (como la Anfisbena), pero que también me enriquece la voluntad. Construyendo grandes paredes. Grandes, Paredes.

viernes 28 de diciembre de 2007

Año Nuevo (ouroboros again)

En estas vísperas, el tiempo estará una hora adelantado por decreto. Mi reloj biológico dice que me quedé mentalmente en los ocho o nueve años. La última vez que me reí hasta caerme de cabeza a una fuente sin agua fue a los dieciocho. La última vez que lloré hasta caerme del sillón del living fue hace poco. La última vez que alguien necesitó un abrazo mío y no lo tuvo fue hoy (perdón, Martín, hoy no podía consolar a nadie). La última vez que yo necesité un abrazo y no lo tuve fue el día en que murió mi mejor amiga, Mirta.

El tiempo ha sido un enigma sin resolver, la humildad que me pide a diario comprender el Ouroboros. El Ouroboros es tan difícil de entender para mí como redactar en pirámide invertida. Será por eso que aún guardo la esperanza de lograrlo el último día de mi vida, antes de comenzar el regreso definitivo. Este Año Nuevo es otro Ouroboros, la enredadera de mí, de la que arranco pacientemente las flores y vuelvo a plantar sólo sus raíces.

Del año que se va me arrepiento de:

Haber abierto la boca.
Haber cerrado las piernas.
Que el orden de los anteriores factores no alterara en lo más mínimo el producto.

Del año que se va me alegro de:

Haber abierto el alma.
Haber cerrado mi rencor.
Que el orden de los anteriores factores no alterara el producto final.

Del año que llega espero:

Reir hasta caerme dentro de una fuente, con agua de ser posible, para que no tengan que hacerme otra placa radiográfica.

Bendecir la fidelidad que me tiene esta soledad extraordinaria que sigue aferrada a mí como una hermana carmelita.

Tomar mi vieja mochila, mis viejas zapatillas, mis viejos jeans, mi vieja gorra y hacer, en cambio, un camino nuevo. Una remake de la imagen final de Bill Bixby en la serie "El Increíble Hulk", pero mucho más verde, es decir, si alguien puede entenderme: verde esperanza.

jueves 27 de diciembre de 2007

Salto al vacío


Abrirse el pecho

de una estocada

Caer al vacío.

Imaginar

la soledad riendo.

Muriéndose de risa,

pero muriendo.

miércoles 26 de diciembre de 2007

Pregunta

La vida es una pregunta
que no comprendes
y la respondes.
Es todo.

lunes 24 de diciembre de 2007

Angel desertor


Tuve una vez un ángel de la guarda
que se hacía el otario.
Por eso no me guardaba
y se olvidaba de mirar
cuando los coches
me atropellaban
cuando la gente
me hacía señas obscenas
cuando me arrancaban el corazón
los que amé a contramano.
Renunció después.
Aún nos vemos.

sábado 22 de diciembre de 2007

My ghetto gospel

"Seca tus lágrimas y lo verás claramente
no es necesario que me temas.
Si te tomas el tiempo de escucharme
tal vez aprendas a soportarme.
No voy con filosofias de blanco o negro,
porque soy humano y espero
que veamos la luz antes de la ruina.
Evangelio de mi ghetto"

Túpac Shakur

viernes 21 de diciembre de 2007

Deseos blancos

Anatole France y yo pensamos la misma frase con cien años de diferencia "Casualidad es seudónimo de Dios". Al post anterior sobre globos negros, le opongo sin haberlo pensado antes los deseos blancos que llegarán con la Navidad y que fueron captados -oh, casualidad- nuevamente por la cámara de Fernando Boschetti. Lección de magia, lección de amor para la ciudad.
Deseos blancos para mis amigos, los más queridos, los que están en España, los que en Córdoba comparten mis días, los que me conocen bien, los que no me conocen tanto, los que no saben quién soy todavía. Papeles en blanco donde escribirán sus nacimientos personales. Deseos blancos para los que amo, los que quiero y los que deben perdonarme todavía. Para los que escriben sobre mi corazón en blanco.

jueves 20 de diciembre de 2007

Globos negros

- Y qué hacemos en el aniversario?
- Una suelta de palomas
- No. Las palomas son lindas. Esto fue algo feo. Otra cosa
- Globos.
- …mmm…sí…negros.

La propuesta de hacer una suelta de globos negros en el primer aniversario de la represión a los municipales días antes del 20 de diciembre de 2001, fue de la Dirección de Prensa. Un año antes, durante un paro, con asamblea y movilización, los empleados habían terminado enfrentándose con las fuerzas policiales. Fue el preámbulo de lo que, un par de días después, se extendería a lo largo de todo el país y culminaría con la caída del presidente De La Rúa. De allí que en ese día se recuerde, por importancia, la caída del gobierno nacional luego de una noche de cacerolas, pero no lo ocurrido en Córdoba en las primeras horas de la mañana.
Para respetar el estilo de este blog, en lugar de hablar de política, voy a rescatar tres rasgos de humanidad.
Primero: la actitud del empleado que con su cuerpo protegió a su compañera de las balas y que no logra verse en el slide de fotos inéditas que Fernando Boschetti tomó y que acompañan este texto. La cubre contra un árbol, pero no da la espalda, da la cara, esperando, guardándola.
El segundo: corriendo por Deán Funes escapando de las balas de goma, no pude evitar que se me llenaran los ojos de lágrimas y sentí una mano pronta a contenerme. La mano era de Laura, mi compañera en Prensa. No olvidaré jamás ese gesto. Porque, para quienes no lo saben, Laura corría a mi lado y estaba embarazada.
El tercero: hacía poco que mi hermano menor había egresado de la Escuela de Policía. De principio a fin de esa mañana de diciembre, lo único que ocupó mis pensamientos fue el pedido a Dios de que, por ninguna causa, tuviera que ver la cara de mi hermano del otro lado de una delgada línea que nos separara de la violencia por mandato de otros.

martes 18 de diciembre de 2007

Noches de Oriente


Papá dijo que nunca tendría a un hombre si usaba tanto el cerebro. Mamá dijo que no era para tanto, pero me aconsejó cerrar la boca para que nadie se diera cuenta. Rebeldía es esa palabra malvada que preferí usar desde entonces para hacerme un lugar en el mundo. Tejí como una pequeña Scherezada mi tela de palabras escribiendo de noche sobre el diario mágico. Con el tiempo, siempre por las noches, inventé un hilo de palabras para unir historias sobre el desierto de los hombres y de las mujeres. Nunca dejó de conmoverme ese intento de vencer la muerte con palabras, de hacer un escudo con el cuerpo para detener los golpes sobre otros, de preferir el silencio cuando se hace tarde y no hay más qué decir que lo dicho. Scherezada es un caudal de valor incondicional, de entrega total para un destinatario absurdo, una llave que abre el pecho cerrado de la guerra, un puñal devastador para la conciencia. Sherezada me enseñó a no callarme aún cuando sienta tanto por dentro que no pueda hablar y tenga que escribir a toda pulsión. Sherezada me animó a narrar mis nocturnas contradicciones aún cuando no sepa si alguien alcanzará a comprender que todo el tiempo es "ahora", aún para el "mañana", porque nunca sabemos cuándo es tarde o cuánto es muy tarde. Sus últimas palabras serán las primeras, finalizará diciendo “había una vez” para mostrarme que todo inicio es la puerta de salida de una entrada paraonoica. Mientras me arrodillo a esperar que el sultán ordene cortar mi cabeza, Sherezada cambia el velo y hace magia. Voy por ello.

lunes 17 de diciembre de 2007

December rain

Llueve y el cielo está seco y por primera vez entiendo aquella metáfora de un blog que no es éste. Pero en esos casos en que suceden estas cosas inexplicables sobre las baldosas de una calle cualquiera de Córdoba, mis buenos oídos que todavía conservan lo que oyen (las paredes oyen) esperan encontrar unas líneas del Canon de Pachelbel.


Fusil








...y saber cómo se dispara
el fusil de tu mirada
en mi mirada.

domingo 16 de diciembre de 2007

Credo

Creo en esta cueva que soy, con manos y pies en estado de sitio. Creo en este irse lentamente, resbalarse lentamente, lentamente alejarse y en todas las virtudes salvavidas. Creo en la esperanza, mi plumífera amiga, en los idiomáticos adioses que habilita el rencor, en los reencuentros, más encuentros y en lo dos veces visto. Creo en mis zapatos, orejas, duendes, persignaciones frente a la iglesia, descanso, gozo y verdes vacaciones de no quererte ni un poquito. Creo en el olvido. Y soy feliz.

viernes 14 de diciembre de 2007

Otros pájaros


Acontezco entonces en mi otra nada
Cae el fruto y vuelve la semilla
a esparcir ventura en el pico de los pájaros.

Foto: Fer Boscheteti

miércoles 12 de diciembre de 2007

Suburbio de mí

Cruzo la vereda de tus ojos
y están ahí
todos los colores
haciendo un suburbio,
una periferia de mí.

(Pero no me lastiman.
Recorro la noche
con mis ojos vendados)

martes 11 de diciembre de 2007

Palabras autorreferenciales


Aprendí a leer y a escribir a los cinco años. A escribir, primero en una máquina Remington vieja de mi abuelo antes que a mano, de allí la velocidad en el teclado. El primer grado la pasé sentada mirando a mis compañeros y preguntándome por qué no había podido ir al Jardín de Infantes. A los seis me compraron un diario personal y desde entonces, las palabras fueron poemas. A los 8 había leído las principales novelas clásicas para chicos. Todas las que había entonces. A los 14 tocó Arlt, Dostoievsky y Borges. A los 17, Cortázar, Joyce y Chesterton. A los 18 leía filosofía y se me quemó el cráneo. Consecuentemente con esto, quemé todo lo que había escrito. A los 19 me prometí no volver a escribir. Volví. A los 21 me casé. A los 22 fui madre por primera vez. A los 23 mi esposo dijo que mis palabras le hacían doler. A los 23, entonces, dejé de escribir. A los 25 entré a la Municipalidad, a escribir. A los 28, me divorcié. Y volví a escribir. A los 30, mi hermano Diego, que es además mi mejor amigo, se fue a Chile. Le escribí. A los 32, Diego se fue a Barcelona y continué escribiéndole. A los 34 conocí al padre de mi segunda hija. No le gustaba leer. Así que no escribí nada. Y también dejé de leer. A los 36, fui madre por segunda vez. A los 36 también, me separé por segunda vez. Y no escribí. Ni una palabra. A los 38 entré al Colegio Universitario. Cinco meses después empecé el blog. Y volví a escribir. He vivido muy rápido y las palabras han sido siempre mis únicas compañeras. Las quiero. Por eso a veces escribo para otros, porque imagino que tal vez sea un consuelo, como para mí.

lunes 10 de diciembre de 2007

Tres sillas

Tendría que rapear hoy sobre las tres sillas que desde hoy, en mi país, Merlín debería custodiar. Pero el sabio mago dejó a la voluntad popular tal designio.

domingo 9 de diciembre de 2007

Arbol de Navidad


sábado 8 de diciembre de 2007

Anatole: amor

Es posible que cien años y jamás habernos conocido nos separen y aún así haber pensado y escrito la misma frase?. Anatole France y yo, que no tengo más nombre después de esto.
"Casualidad es seudónimo de Dios"
Va por tu historia, amiga.

Superkiwi

Ayer tuve una lección de magia con Superkiwi, el superhéroe del titiritero cordobés Raúl Capdevila. Superkiwi no tiene en verdad superpoderes. Apenas mucha honestidad. Apenas mucha perseverancia. Apenas. Los chicos rápidamente responden, le gritan cosas, se levantan de sus sillas y quieren tocarlo. Otros se asustan y se esconden entre los pliegues de sus vestiditos. No hay “contrato” de lectura previo con ellos. Ellos creen. Solamente. El contrato es para los grandes, que hacemos como que creemos.

Las veces en que ocurre realmente la magia, ocurre sólo porque dejamos de “hacer como” para “hacerlo de verdad”. Hoy creeré de verdad. Aunque sepa que la fe que mueve montañas, sólo suele cambiarlas de lugar.

viernes 7 de diciembre de 2007

A contramano




Yo prefería estar a contramano del ritmo
para que rimaran todas las palabras
con los nombres de todas las cosas.
Y nadie viniera a contarme.
Y nadie viniera a decirme.
Que la guerra de los dioses
es cual la de los hombres.
Porque entonces no nos queda
a quién
pedir ayuda.





Foto: Fer Boschetti

jueves 6 de diciembre de 2007

Pilar Miranda

Nunca les conté de Pilar Miranda?. Para contarles de Pilar, tendrían que entender dos milagros. El primero, el de la periodista María Miranda cuando le puso por nombre Milagros a su hijita. María pasó fugazmente por mi oficina hace muchos años y me rescató de la inercia.
El segundo, está narrado en el post “Imago Mundi” y la persona de quien hablo soy yo misma. Luego de ese hecho, escribí la novela de ciento cincuenta páginas “El viaducto de Pilar Miranda” en sólo tres días. Desde entonces, ha permanecido “incunable” para ser leído por María, en algún lugar y en algún momento de esta historia de Córdoba.
El personaje de Pilar Miranda es mi alter ego y si alguna vez fuera yo una periodista en serio, me llamaría Pilar Miranda. Pilar Miranda se fue convirtiendo en una presencia para mí, suelo hablar de Pilar como de alguien que existe. Tal vez sólo exista su espíritu. Pilar es el puente, la unión de dos orillas en el vacío, el don de reunir y convocar, de acercar una mano a la otra, la voluntad de “mirar” el mundo con ojos de cordero, la voz pequeña que es capaz de vencer titanes, ese milagro que no puedo contar entero.

Aunque yo esté siendo siempre lejos
un lejos apasionado y solo
un lejos que tal vez
no está lejos ni nada,
Pilar me mira con sus ojos abiertos
de mujer improvisada
en tierra de hombres.

Y alega con su dedo de hija
que esta parte de la historia
ya la conté en otro lado.
En otro tiempo y lugar.
En el tiempo circular.

martes 4 de diciembre de 2007

Lanza de Longinos

El mástil de la plaza Colón es un poco como hubiera imaginado la Lanza de Longinos, pero no la verdadera, la que se supone atravesó el costado de Jesús, sino la lanza del destino del animé japonés Evangelion, que me comí de un solo bocado en 30 capítulos hace varios años ya. Increíble y loca loca historia de la que los más frikis recordarán el tema Fly Me To The Moon sonando al final. Siempre quise ser Misato Katsuragi, pero esta vez, previendo la semana que se avecina, tomaré la forma de un Eva y activaré el Escudo AT. O moriré.

lunes 3 de diciembre de 2007

Cenicienta



Juntó valor.
Y a la mañana siguiente
fue a buscar el
zapato de cristal
que había perdido
la noche anterior.

domingo 2 de diciembre de 2007

Te extraño

La alegría pasó a cuarto intermedio.
Y ella se cambió de cuarto
tratando de ubicarla.

sábado 1 de diciembre de 2007

Nuevo periodismo

Alguna vez podrás desesperar, porque la gran nota la hizo el colega de al lado. Alguna vez podrás tirar piedras al mar, porque la gran entrevista la hizo el colega de la radio de al lado. Alguna vez podrás despertar de noche sobresaltado, porque recordaste que algún texto tenía errores y el editor estará a esa hora recordando tu nombre, tu número de documento y tu madre. Alguna vez mirarás a tu madre y te avergonzará que ella esté tan orgullosa de ti por ser periodista (porque pensarás en el editor.) Alguna vez te gustará saber lo que otro sabe, entender lo que otro entiende. Alguna vez te preguntarás por qué estudiaste periodismo si no tienes trabajo. Otras veces, tendrás el trabajo que nunca quisiste tener y volverás a preguntarte lo mismo. Sentirás que nunca serás tan valiente como para realizar una cobertura en Afganistán. Te sentirás realmente un idiota cuando te pregunten sobre economía política. Cuando mires la hora y no llegues a las líneas que te piden, cuando apagues el micrófono porque no sepas qué decir, cuando llegues tarde a la conferencia de prensa porque te dieron un teléfono sin batería que el medio de comunicación en el que trabajas nunca paga, cuando sientas que no pasa nada, cuando realmente no pase nada y todos se miren en la redacción preguntándose qué publicar…entonces, sabrás que llegaste más lejos que ninguno. Porque el alma de comunicar no está en lo comunicado. Está en la persona para la cual hablas, escribes o lees. A la que no conoces ni conocerás nunca. Pero por la cual intentas cambiar el mundo a diario y por la cual lo cambiarías, si te dejaran.

Para mis muy queridos 61 nuevos colegas