viernes, 28 de diciembre de 2007

Año Nuevo (ouroboros again)

En estas vísperas, el tiempo estará una hora adelantado por decreto. Mi reloj biológico dice que me quedé mentalmente en los ocho o nueve años. La última vez que me reí hasta caerme de cabeza a una fuente sin agua fue a los dieciocho. La última vez que lloré hasta caerme del sillón del living fue hace poco. La última vez que alguien necesitó un abrazo mío y no lo tuvo fue hoy (perdón, Martín, hoy no podía consolar a nadie). La última vez que yo necesité un abrazo y no lo tuve fue el día en que murió mi mejor amiga, Mirta.

El tiempo ha sido un enigma sin resolver, la humildad que me pide a diario comprender el Ouroboros. El Ouroboros es tan difícil de entender para mí como redactar en pirámide invertida. Será por eso que aún guardo la esperanza de lograrlo el último día de mi vida, antes de comenzar el regreso definitivo. Este Año Nuevo es otro Ouroboros, la enredadera de mí, de la que arranco pacientemente las flores y vuelvo a plantar sólo sus raíces.

Del año que se va me arrepiento de:

Haber abierto la boca.
Haber cerrado las piernas.
Que el orden de los anteriores factores no alterara en lo más mínimo el producto.

Del año que se va me alegro de:

Haber abierto el alma.
Haber cerrado mi rencor.
Que el orden de los anteriores factores no alterara el producto final.

Del año que llega espero:

Reir hasta caerme dentro de una fuente, con agua de ser posible, para que no tengan que hacerme otra placa radiográfica.

Bendecir la fidelidad que me tiene esta soledad extraordinaria que sigue aferrada a mí como una hermana carmelita.

Tomar mi vieja mochila, mis viejas zapatillas, mis viejos jeans, mi vieja gorra y hacer, en cambio, un camino nuevo. Una remake de la imagen final de Bill Bixby en la serie "El Increíble Hulk", pero mucho más verde, es decir, si alguien puede entenderme: verde esperanza.

4 comentarios:

rama dijo...

Que loco en este día de ouroboros de tiempo y reminiscencia anual que aflora en la vista de cada uno, reflexión no enojarme y quedar en pantaloncillos violetas!.
Saludos.

claudia paredes dijo...

Pagaría por ver por una foto de esos pantaloncillos en tu blog!

ceci dijo...

Coincido en tres cosas de las buenas con vos:
- abrir el alma
- cerrar el rencor
- y ganas de calzarme las zapas de trekking para hacer un camino nuevo. No te parece copado tener compañeros de viaje?

Te deseo un año más intenso y desafiante que el que se fue, y por ahora te envío muchos besos!

claudia paredes dijo...

En cuanto pueda sacarlo a David de la oficina, te prometo invitarte a la montaña. Mientras, somos com pañeras de este viaje de vida. También te deseo un año increíble. (sé que será así de bueno!).