martes, 20 de noviembre de 2007

Lo siento

Lo siento. Siempre saldré a conjurar dragones, aunque el mundo no esté de acuerdo. Interceptaré sus mundos en siete pasos. Los obligaré a reir, hasta llorar. Los obligaré a morir de risa, como de muerte natural. Lo siento. Puede parecerte mi vida una carabela, descubriendo islas de ojos solos, hombres que parecen irreales, manos que se atascan cuando se despiden, gargantas que no hablan, palabras que vuelan como pájaros, semillas que no dan árboles, que no dan frutos, que no dan la hora cuando les preguntas. Lo siento, siempre llegué tarde donde me esperaban y en cambio hice casa donde no me llamaron. Siempre fui y volví equivocada, saldando las deudas de otros, consolando a quienes respiraron tan fuerte que dolió, por mujeres que nunca, aunque no creas, fui yo. Lo siento, siempre que vea un corazón emancipado, redoblaré la apuesta para hacerle el camino llano, la montaña lisa, el pie ligero, la brisa fresca, la mañana soleada. Lo siento, no sé quién fui antes de ahora. Pero volveré a tomar la espada, el escudo, el yelmo, volveré a cabalgar sobre las mismas pisadas, defenderé causas perdidas para que dejen de perderse. No espero que me sigas. Apenas que me encuentres.

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