lunes, 5 de noviembre de 2007

Gumersindo (un personaje inventado)


Gumersindo es un buen nombre que no goza de la más mínima reputación porque no rima con nada y entonces nadie puede hacerte un buen chiste con el nombre. Gumersindo podría haber sido malabarista o diputado y quizás hombre de mundo, podría haberse colado en la fila del cine y transitar también los decorados del Teatro San Martín. Gumersindo podría haber nacido sucio, lleno de monedas de oro en los bolsillos para no regalárselas a nadie y podría en cambio haberse hecho cura de pueblo y dar sermones hablando bajito para que nadie le entendiera nada. Gumersindo podría haber nadado en Odesur o tal vez señalado con su dedo buchón la casaca de algún hijo de vecino en mala junta y haberle dado de palos al delincuente sabiendo muy por dentro que no había delincuente alguno. Gumersindo podría también ser soñador o inventor de la máquina de leer porque la de escribir ya estaba inventada. Gumersindo podría haberse casado con una linda mujercita que supiera hacer pudding que es una palabra que siempre figura en los libros americanos de hace un siglo, pero nunca sabemos qué sabor tiene. Esa mujercita podría haberle hecho cosquillas en el mentón, sentada sobre sus rodillas y haberle enseñado que hacer el amor es una tarea y por tanto, aprender bien a hacer. Gumersindo no sabe nada y sin embargo, su nombre no da para un chiste. Por eso no me río y él tampoco se ríe de él. Se ríe de mi nombre, que no rima con nada, pero le da una gracia bataclana, por eso sale en su bicicleta disparado al cyberespacio.


8 comentarios:

ariadna dijo...

¡la máquina de leer! me encanta! una vez hubo pudding en mi casa: lo mandaron unos amigos ingleses... ¡por correo! en una cajita, un trocito del puding de la boda de la hija. sólo mi abuela, que ha sobrevivido a la guerra civil, se atrevió a probarlo :)

Anónimo dijo...

Gumersind
No es un personaje inventado.
Es un personaje de las leyendas noruegas del siglo IX.
Lo conocemos yo y Jorge Luis.



Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

cheers

claudia paredes dijo...

Querida Ari! me reí muchísimo con la historia del pudding, realmente tu acotación "sobreviviente de la guerra civil" me dejó bien aclarado el temor que provocó la cajita y el contenido. La máquina de leer será tratada en post posteriores, me figuro, aunque me gustaría saber que se te ocurriría al respecto.

claudia paredes dijo...

Querido Anónimo:

1)Jorge Luis murió. Así que sólo quedas tú para contarme de Gumersind. Sabía de Sigfried y de Sigmund, pero nada de él.

2) Gracias por Las Causas, una vez me lo aprendí de memoria y contigo recordé las partes que había olvidado. Pero tengo dos preguntas:

nuestras manos se juntaron?
alguna vez brindamos?

al dijo...

Gumersindo rima con tamarindo, aunque no se me ocurre ningún chiste.

Anónimo dijo...

Probablemente, en el remolino ciegante de los siglos multiplicados por el espejo doble que crea el infinito.
¿Quien sabe? Toda mano en fin brinda a otra, cuando la toca.
El azar me encuentra en otro continente, ahi' donde los arabes dejaron sus jardines, y sus mezquitas se convirtieron en extravagantes cristianas catedrales.


Jorge Luis era hombre de caracter dulce y crueles pensamientos. Un chaval particular, ¿concordas? Con sus montes de libros consumidos, los ojos nublados de quimeras -homerica añoranza- con los cuales los siguio' acariciando hasta el dia fatal, la muerte. Ya sin poderlos ver. Los recordaba: olvidando. Ocasionalmente escuchando el sonido de las palabras imprimidas por otras bocas, de otro ojo. Y era niño.

Despues de Buenos Aires, vivio' en Ginebra: ciudad cosmopolita y tranquila, aristocrata, adapta al ponch y al juego de ajedrez, reino de perspectivas obliquas, pendios y esplanadas improvisas: lujo de las piedras bien cortadas, montes y frio.

Si yo escribo no es para decirte lo que sabes, es por una razon que no conoces ¿cuantas vecez?: y sin embargo es luminosa como el hilo de esas espadas que el Poeta para nosotros clavaba en el oro de sus paginas immortales: mis proprias manos carnales, de este mundo, se cruzaron con otras, perfectas las unas para las otras. Toco cuerdas en tu magia, y esta es mi pobre melodia.
Las pierdo y las rencuentro, como un trozo de madera entre las ondas vuelve a cruzarse con la espuma que surge, lo agarra y una y otra vez lo empuja: hacia la orilla de un abrazo o las rocas de una despedida, segun los aconsejos bizarros que sopla la silente luna, las canciones de las estrellas, o el sol y su amarillo grito, acero de leyes, meras circumstancias.

Esas manos que yo añoro, por las cuales vivo y respiro, escriben, y yo escribo. Por esas floto, por esas espero. Y flotar es una lucha: sentado, me levanto, soy barbaro guerrero erguido en la soledad de hierro de sus mares. Negros caracteres, obscuros como el vino, dictamenes. Por cables, conexiones, comentarios. Semilla que planto por pantallas.
Son tantos los misterios de la vida. Ser cazador de una cauptiva. Mis armas aman la vida. Otros laberintos.

No te preocupes si no entiendes, no sabes y ya es bastante. No se trata de personas que conoces. Imagina. ¿Como podria contar todo ahora? Si ni yo mismo lo comprendo, en vez estudio como algebras la casualidad que me llevo' a ti, este puerto donde me acojes, desde el norte plateado de mis sueños, por tempestas... Es una historia mia, y pero: tan recorriente. Un cuento eterno.

Asi' yo me presento: compartiendo, y te lo brindo.

claudia paredes dijo...

Al, siempre tienes razón y siempre encuentras la razón que a mí me falta.

claudia paredes dijo...

Querido Anónimo:

Estocada fatal. Me dejas sin palabras.(que ya es mucho decir)