jueves, 4 de octubre de 2007

Tonight



Durísima tarea la de anochecer vacío, sospechando que son muchos los que anochecen solitarios en noches como ésta. Que el abrazo fuerte sea abrazo y pecho, salvando la distancia entre ambos. Ojalá esta noche, mientras escribo, un hombre y una mujer se encuentren. Una viuda tire la chancleta. Una mocosa reciba su primer beso. Alguien se dé la mano sin cuestionamientos de si el horóscopo, la Biblia, el noticiero, dijeron que estaba bien hacerlo. Una puta de La Cañada haga el amor furiosamente con un hombre que se enamore. Que no le cobre, que no le pague. Que sea gratis su minuto de gloria frente al espejo, diciéndose qué hermosa está esta noche. Que un estudiante salga a caminar y encuentre un viejo ciego que le cuente todo el mundo imaginario que habita. Que se habiten los cuerpos calentitos con el ardor de la luna esperando. Que el pordiosero busque en el tacho de basura y en lugar de despojos encuentre un bife enorme de novillito y una billetera que no importa de quién es porque el que la perdió tiene mucha plata. Que el hombre de negocios suelte su lapicera y contemple al hijo que juega con el perro, a pesar de que ya le rompieron muchas alfombras de primera. Que la viejita haga de su pintura al óleo, el mejor cuadro de la subasta. Que los que escriben como yo en sus bohardillas viejas, encuentren por fin las palabras maravillosas de la tierra en los manuscritos de la vida. Que esos manuscritos digan lo que digo, para que esta noche estas cosas sean ciertas. Que el enfermo olvide lo que falta para sanar y haga de cuenta que ya ha ocurrido. Que el mate que ceba la patrona al taxista lleve más azúcar que el de ayer, porque él necesitará ese regalo para pasar la noche entre pasajero y pasajero. Que los niños duerman tranquilos, abrazando sus juguetes nuevos o los viejos o los que nunca tuvieron. Esta noche podría ser esa noche en la que olvidé los amores que no fueron, los que no tuve ni tendré, los que no vinieron. Esta noche podría dejar de nombrarte y por eso recordar mi nombre. Esta noche podría suceder que todo sucediera y que mi soledad fuera acompañada por las otras soledades del octubre. Esta noche, quizás duerma el mejor sueño. Encontrando a todos los que se perdieron. Y devolviéndole a la noche la palabra regalada, otra noche como esta, cuando el silencio me hablaba y me hablaba y yo no entendía qué decía.

3 comentarios:

Mujeresdehonor dijo...

Los argentinos muertos en el golpe militar de Chile,
merecen la Paz generada por la Justicia

La Justicia chilena reabrió las causas de los argentinos muertos durante los incidentes previos y posterior al golpe militar ocurrido el 11 de septiembre de 1973, que terminó con la vida del periodista Leonardo Henrichsen, Bernardo Lejderman Konoyoica y su esposa mejicana María del Rosario Avalos Castañeda, entre otros.
El derrocamiento del entonces presidente socialista Salvador Allende, contó entre sus antecedentes con la muerte del camarógrafo Henrichsen, corresponsal de la televisión sueca y del Canal 13 de Buenos Aires, quién a los 33 años filmó su propia muerte, durante el operativo denominado “el Tanquetazo”, el 29 de junio de ese año.
El embajador de Argentina en Santiago, Carlos Enrique Abihaggle, se reunió la semana pasada con el juez chileno Jorge Zepeda, luego del encuentro el funcionario argentino manifestó su confianza en la justicia chilena para el esclarecimiento de estos casos.
Los hijos de Leonardo Henrichsen, Josephine Anne y Andrés Ricardo, radicaron la demanda en el Segundo Juzgado del Crimen, en octubre del 2004, a cargo de la jueza Romy Rutherford, acusando al suboficial retirado del Ejército chileno, Héctor Hernán Bustamante Gómez

El protagonista de una historia que vió el mundo entero



El hombre de prensa argentino se encontraba acompañado por su colega sueco Jan Sandquist, realizando la cobertura de los atropellos golpistas, cuando los militares comandados por el cabo Bustamante Gómez advirtieron que estaban siendo filmados, alguien impartió la orden que arrancó la última frase del camarógrafo:”No disparen. ¿No ven que somos periodistas?.....Jan me muero”.
Las imágenes, del trájico hecho, fueron reveladas secretamente en un laboratorio argentino y dadas a conocer en Chile el 24 de julio, casi un mes después del crimen, el impacto que causaron produjo una difusión que recorrió todo el planeta.

El matrimonio argentino-mejicano

Bernardo y María del Rosario, fueron ejecutados el 8 de diciembre de ese año, cuando permanecían ocultos, intentando regresar a nuestro país junto a su pequeño hijo de un año y medio.
El pequeño Ernesto Yoliztly fue llevado a la Casa de la Providencia de La Serena, en donde fue ingresado a solicitud del Jefe de Plaza e Intendente de la Provincia, Teniente Coronel Ariosto Lapostol. Permaneció allí hasta el 8 de enero de 1974, fecha en que fue sacado para ser llevado a Buenos Aires, junto a sus abuelos paternos.

Otros 11 argentinos desaparecidos en Chile
Los argentinos muertos en el golpe militar de Chile,
merecen la Paz generada por la Justicia

La Justicia chilena reabrió las causas de los argentinos muertos durante los incidentes previos y posterior al golpe militar ocurrido el 11 de septiembre de 1973, que terminó con la vida del periodista Leonardo Henrichsen, Bernardo Lejderman Konoyoica y su esposa mejicana María del Rosario Avalos Castañeda, entre otros.
El derrocamiento del entonces presidente socialista Salvador Allende, contó entre sus antecedentes con la muerte del camarógrafo Henrichsen, corresponsal de la televisión sueca y del Canal 13 de Buenos Aires, quién a los 33 años filmó su propia muerte, durante el operativo denominado “el Tanquetazo”, el 29 de junio de ese año.
El embajador de Argentina en Santiago, Carlos Enrique Abihaggle, se reunió la semana pasada con el juez chileno Jorge Zepeda, luego del encuentro el funcionario argentino manifestó su confianza en la justicia chilena para el esclarecimiento de estos casos.
Los hijos de Leonardo Henrichsen, Josephine Anne y Andrés Ricardo, radicaron la demanda en el Segundo Juzgado del Crimen, en octubre del 2004, a cargo de la jueza Romy Rutherford, acusando al suboficial retirado del Ejército chileno, Héctor Hernán Bustamante Gómez

El protagonista de una historia que vió el mundo entero



El hombre de prensa argentino se encontraba acompañado por su colega sueco Jan Sandquist, realizando la cobertura de los atropellos golpistas, cuando los militares comandados por el cabo Bustamante Gómez advirtieron que estaban siendo filmados, alguien impartió la orden que arrancó la última frase del camarógrafo:”No disparen. ¿No ven que somos periodistas?.....Jan me muero”.
Las imágenes, del trájico hecho, fueron reveladas secretamente en un laboratorio argentino y dadas a conocer en Chile el 24 de julio, casi un mes después del crimen, el impacto que causaron produjo una difusión que recorrió todo el planeta.

El matrimonio argentino-mejicano

Bernardo y María del Rosario, fueron ejecutados el 8 de diciembre de ese año, cuando permanecían ocultos, intentando regresar a nuestro país junto a su pequeño hijo de un año y medio.
El pequeño Ernesto Yoliztly fue llevado a la Casa de la Providencia de La Serena, en donde fue ingresado a solicitud del Jefe de Plaza e Intendente de la Provincia, Teniente Coronel Ariosto Lapostol. Permaneció allí hasta el 8 de enero de 1974, fecha en que fue sacado para ser llevado a Buenos Aires, junto a sus abuelos paternos.

Otros 11 argentinos desaparecidos en Chile

Las victimas argentinas del terror chileno, además de los dos casos mencionados son: Oscar Bugallo, Benjamín Garzón, Hugo Ratier, Beatriz Elena Agüero, Carlos Rodolfo Adler Zulueta, Miguel Ángel Lacorte, Teodoro Konoba, José Luque Schurman, Manuel Norberto Mezquita Ramírez.
Para cada uno de ellos resultan válidas las palabras de la viuda Henrichsen, Patricia Heather Macfarlane, quién avaló la apertura y activación des las causas argentinas expresando: “Creemos que solamente con actos de este tipo conseguiremos ser escuchados, la intención es poder lograr que la justicia chilena centre su atención en estos dramáticos casos y no olvide a nuestros familiares desaparecidos”







Las victimas argentinas del terror chileno, además de los dos casos mencionados son: Oscar Bugallo, Benjamín Garzón, Hugo Ratier, Beatriz Elena Agüero, Carlos Rodolfo Adler Zulueta, Miguel Ángel Lacorte, Teodoro Konoba, José Luque Schurman, Manuel Norberto Mezquita Ramírez.
Para cada uno de ellos resultan válidas las palabras de la viuda Henrichsen, Patricia Heather Macfarlane, quién avaló la apertura y activación des las causas argentinas expresando: “Creemos que solamente con actos de este tipo conseguiremos ser escuchados, la intención es poder lograr que la justicia chilena centre su atención en estos dramáticos casos y no olvide a nuestros familiares desaparecidos”

ariadna dijo...

ojalá

claudia paredes dijo...

Besitos para vos, Ari.