jueves, 25 de octubre de 2007

Cerradura


Me aprendí de memoria
las cicatrices del tiempo.
Costura.
Nacida similitud de llave.
Grises atardeceres
en los que nada abre
la gentil complacencia del color
en los vitrales.
Caduca la cerradura
y cierro fuerte
para que nadie más
me lastime
esta tarde.

7 comentarios:

Fran González Brizuela dijo...

Yo siento las cicatrices del tiempo en la garganta, como galopes de aire que no pueden salir.
No hay que olvidarse de tapar ciertas cerraduras con el primer trozo de poesía que esté a mano.

claudia paredes dijo...

Fran, queremos algo de tu magia en este blog. (Pero en un post, si te animás, con foto de la ciudad incluída) No te vamos a dejar pasar así nómás.

ariadna dijo...

me uno a la petición de claudia, fran!!!

claudia paredes dijo...

Francisco! la solicitud viene de Barcelona. Vas a tener que pensarlo.

Fran González Brizuela dijo...

Barcelona...extraño esa ciudad con sal en los labios; también los colores, ruidos y olores del mercado en la Rambla,
los pasadizos y las sombras del barrio gótico,
la casa de unos okupas en la colina del parc Güell,
algunos bares...me gusta la idea de construir algo juntos si les parece...para mí sería un deleite tejer alguna trama con ustedes.

ariadna dijo...

oh, me apunto al taller de tejido bcn-cba!

claudia paredes dijo...

Será un castell de palabras, que comenzará en mi blog y seguirá en el blog de todos ustedes. Lo estoy pensando técnicamente.