sábado, 29 de septiembre de 2007

Teatro mágico de la memoria

En el siglo XVI, Giulio Camillo ideó el Teatro Mágico de la Memoria para almacenar y transmitir el conocimiento que guardaba la filosofía hermética. Este sistema de conocimiento secreto consistía en un círculo dentro del cual se encontraba toda la información vital a la que sólo era posible acceder desde el centro, es decir, no sólo participando de ella, sino convirtiéndose en ella. La misma idea de lo circular y eterno persigue el laberinto, no en vano los laberintos clásicos son circulares.
En el año 2000 identifiqué este “teatro”, sin saber lo que podía significar. El círculo es la puerta a la fuente de la Plaza Colón, y fue construído durante la reforma de la plaza por la década del ’50, llevada adelante por el arquitecto Carlos David, en aquel entonces funcionario municipal. Tiene dentro ocho estrellas doradas sobre un mapa: siete estrellas al pie y una octava que forma el centro de una Rosa de los Vientos cuyo Norte, curiosamente, marca el Sur.
Hace siete años –número cabalístico- de mi primer encuentro con el círculo de estrellas y ese fue el número de años que tardé en devolverle un sentido mágico, aún cuando la razón no tenga razón. Hoy llegó a mis oídos por fin la explicación en la voz de Franco Piccato quien, sin embargo, hablaba de esta forma circular de conocimiento como el antecedente del hipertexto. Curiosamente también, mi propia explicación del teatro es un post en el ciberespacio. Qué mensaje deseaba transmitir el arquitecto David a las generaciones que vendrían, a las que necesitamos más que nunca de la memoria?.

9 comentarios:

Francisco González Brizuela dijo...

Hubo un viejo que escribió sobre un circulo en el cual un extraño dormía y soñaba, solo para crear parte por parte (detalladamente)a un hombre...ese círculo y esa tarea revelaron conocimientos. En especial a quien lo lee, ¿te acordás Claudia?
Yo a veces nesecito encontrarme, entonces camino en círculos.

claudia paredes dijo...

La plaza es en realidad un lugar muy increíble. Si alguna vez pasás, fijate que los caminos del costado forman una cruz templaria como la que Colón traía pintadas en las carabelas y alrededor de la fuente, los círculos forman un Arbol de la Vida sefirótico. (O al menos esa fue mi interpretación simbólica). En realidad el concepto del teatro de Camillo era en verdad un concepto "anatómico", el teatro es el hombre, tal como vos decís, crean el hombre. Besos.

Francisco González Brizuela dijo...

Para mí que en "Las ruinas circulares" está presente esa idea...Borges debe haber leído algo al respecto...

claudia paredes dijo...

Seguramente, Borges estudiaba la Cábala. Ahora...lo de caminar en círculos cuando necesitás encontrarte es sublime!. Me encantó.

Fran González Brizuela dijo...

Puede ser...pero mirá que a veces parece que el círculo es enooooorme

claudia paredes dijo...

Si abarca el mundo, entonces sos sabio.

Sabrina dijo...

Siempre es un placer encontrar, en tu blog, pedacitos de historia de nuestra hermosa ciudad. Quizás, así, aprendamos a valorarla y cuidarla mejor. Gracias por seguir "desburrándonos".Un beso.

Evangelina Hirschfeld dijo...

Que hermosa historia, clau! Pregunto desde mi ignorancia ¿sabés si trata también de representar alguna relación con el infinito? ¿o si tiene algún significado relacioado con la eternidad? Me encanta lo que contás, y cómo lo hacés! Besos

claudia paredes dijo...

Gracias mil a las dos.
Sabri:si supieras lo que pueden ensenar los burros!...me gustó lo de "pedacitos" de ciudad, esa era mi idea.
Evangelina: seguramente la memoria es la relación con el infinito. Se suponía que sólo quien desarrolla memoria puede desarrollar imaginación y memoria era uno de los requisitos básicos de la retórica. Los cabalistas creen en la palabra como creadora del mundo.