domingo, 2 de septiembre de 2007

La ciudad sitiada


Le até el cordón a la ciudad,
el cordón cuneta
de su zapatilla doctoral.
Su deshabillé de noche
me dejó lunática
una noche
mientras contemplaba
esa luz extraña
que hacía como señales
desde tierra.
Ese día inventé
que las banderas
flameaban en las torres altas
de la ciudad sitiada.

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