jueves, 30 de agosto de 2007

Fútbol callejero

Con el nombre de "Imaginarios urbanos", el investigador mexicano Néstor García Canclini nos acercó la riqueza que existe en los territorios de las ciudades, como espacios que se construyen entre todos, no sólo desde su aspecto físico sino, además, mediante la actividad de imaginar. Esta actividad fue relacionada a los modos en que los habitantes de una ciudad vivimos nuestro lugar, cómo lo recorremos, cómo nos relacionamos con los otros, en definitiva, qué nos pasa con los otros en la ciudad. Así, las proyecciones mentales y culturales sobre nuestros lugares van configurando nuestro "imaginario", mixturando las imágenes, los sueños, los deseos y también la cultura del arte, la escritura, todo aquello que realiza la actividad de "fusionar", "cohesionar", "ligar", "mantener despierto". A su vez, muchos años antes, Carl Jung había creado el método de la imaginación activa para su descubrimiento más increíble: el inconsciente colectivo. A través de este método, la persona descubría su sí mismo, lo que él denominó el "self".
Las identidades urbanas están en todas partes y a la vez, en ninguna. Es curioso: las identidades colectivas desaparecen en la globalidad del hoy, para dar lugar a una "reunión" de diversidades "involucradas" con su ciudad.
Sin embargo, en el trayecto del micro que va desde el centro a barrio Jardín, voy imaginando cosas. Y si llego a leer las pintadas azules que dicen "Matador", no hace falta que nadie me diga que mi barrio sigue siendo de Talleres. Y que Talleres es de Córdoba. Si eso no es identidad, nunca sabré el nombre.

(Nota: también viví en Alberdi y en Alta Córdoba. Por las dudas.)

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